17.11.13

Salsa

Te sientes estúpida.
Vas al concierto, feliz. Te pones a bailar, qué bien bailas, qué bien.
Después, pueden pasar tres cosas:
1. Eres la reina de la pista de baile, todos quieren ser como tú.
2. Te das cuenta de que estás bailando igual que unas cincuenta personas que están cerca. Igualitos todos. Estúpida.
3. Te das cuenta de que no estás bailando igual que nadie, porque simplemente no sabes bailar salsa y estás haciendo roche.

9.9.13

Leer e interrumpir

¿Qué lleva a una persona a sentarse junto a ti cuando estás almorzando sola y leyendo un libro? No, en serio. Si alguien tiene la respuesta, que me la dé. ¿No queda claro que, si estás leyendo mientras comes es porque en verdad estás interesada en tu lectura? Siento que mi mensaje de "no quiero compañía" estaba clarísimo. Qué carambas. 

Me acuerdo de una vez, cuando era chica, que mi papá estaba tocando guitarra. Mi papá siempre tocaba guitarra. Esta vez yo quería contarle algo o hacerle una pregunta y él solo me miraba y seguía tocando y cantando, pero no me respondía. Yo repetía mi pregunta cada vez más fuerte (sí, creo que era una pregunta, creo que tenía una duda sobre una tarea), pero él seguí mirándome, tocando guitarra y cantando. No pasó mucho rato, yo no sabía si me ignoraba o simplemente no me escuchaba, así que me paré, puse la mano en las cuerdas, paré la música y le hice la pregunta una última vez. No me acuerdo bien si me dijo que nunca más hiciera eso o solo me miró, pero me di cuenta de que nunca se interrumpe de esa manera a alguien que está tocando. Normal. Necesitaba a mi papá en ese momento, pero no podía interrumpirlo mientras tocaba guitarra; al parecer, así funcionaban las cosas.

YA PUES. Lo mismo hoy. Lo peor es que la chica esta que se me sentó al costado NI SIQUIERA ME HABLABA y sacó su celular después de un rato. ¿QUÉ DEMONIOS!?!?!?


11.12.12

Es el fin

Cuando estaba en segundo de primaria (corría el año de 1993, cuando aún todo esto era chacra) empezó a circular el rumor de que la vampiresa Sarah Hellen se levantaría de su tumba en Pisco. La gente entró en trompo. Para impedir su levantamiento (¿?), chamanes de diferentes partes del país fueron a la ciudad a rezarle a Sarah Hellen. Me acuerdo que en el colegio estábamos bien asustadas, porque creo que también decían que se iba a llevar a las niñas, o a las vírgenes o algo que nos comprometía bastante. La noche de la supuesta resurrección tenía demasiado miedo de dormir. Tenía esa sensación de cuando tienes la certeza de que algo no va a pasar (como cuando las rusas pronosticaron el terremoto este año), pero igual cabía la posibilidad de que sucediera, así que tenía miedo (y tienes tu mochila de emergencia a la mano).
Mi papá tuvo que calmarme y, después de escuchar sus sabias palabras (no sé con exactitud qué me dijo, pero básicamente era que todo era una estupidez y no tenía por qué tener miedo) decidí no creer más en la sabiduría popular. Por eso es que no creo que vaya a haber temblor cuando hay vientos fuertes o cambios de clima bruscos (Abraham Levy me avala, así que no molestes).
Eso, hasta hoy. Anoche soñé que alguien (no me acuerdo quién, era una mujer de mi promoción del cole) me contaba cómo iba a ser todo este 21 de diciembre. La verdad no me decía nada nuevo, hablaba de los días de oscuridad, de que no debemos salir de nuestras casas y toda la cosa. Pero lo decía con tal certeza, que le creí. Y me desperté pensando en que así será. Así que tengo un poco de miedo, amigos. Y, nuevamente, tengo la sensación rara, el miedo raro de creer que sí es posible que pase algo. A pesar de saber (porque la NASA ya nos lo dijo) de que no hay fin del mundo cerca. ¡Pero tengo miedo!!! ¡Miedo real, como en 1993!
Así que necesito a una persona inteligente que me diga que no va a pasar nada y todos viviremos felices como siempre, pero no me vengas con el florín del cambio de energía y bla bla bla, que ese ya me lo sé. Tengo ganas de tener ocho años y tranquilizarme con las palabras de mi apá.

PD. ¿Te das cuenta de que Luz del Sur y Edelnor podrían gastarnos unas bromas bien seriales cortando la luz ese día? Jijiji


16.10.12

Cortita del mes

Resulta que yo no entiendo bien por qué, si no das besito, "no me has saludado". ¿De qué manera el beso completa el saludo? Si dije "hola a todos" ¿no he saludado ya?
Son cosas que suceden. 

8.10.12

Le pondría de título "Cuando era chiquitita me caí", pero no lo haré


Para escribir este post, puse "funny" en YouTube Quería buscar caídas graciosas pero perdón, en ese momento no me acordaba de que la palabra inglesa para caída era "fall". Perdón, a veces me olvido. La cuestión es que lo primero que me apareció fue este video: "100 funny falls". Es decir, lo primero que YouTube considera gracioso es gente cayéndose. Eso, al menos es lo que entiendo. Yo me reí con varias, otras me parecieron preocupantes.
En los últimos segundos hay dos clips de personas que se estrellaron contra mamparas. El lunes pasado me pasó eso. Iba bien feliz (no, en verdad estaba molesta) a agarrar mis cosas y PLUM! La mampara que había estado abierta toda la noche ahora estaba cerrada. Levanté la mirada dos segundos antes de la colisión, peor ya era demasiado tarde: mi nariz estaba estampada contra el vidrio. También mi frente y mis anteojos. Entre mi molestia previa y el enojo por un golpe tan tonto, escuché a una chica riéndose así: "JA!" Así, un ja seco y burlón. Me dio mucha más cólera, me di la vuelta (por otro lado, obviamente no quería verles la cara a los testigos de mi desgracia) y busqué a Chicho. Le dije que me había estrellado contra la puerta, me puse a llorar (de cólera, y de un par de chilcanos que tenía encima) y nos fuimos al baño. Más rabia me dio la risa de la chica cuando me salió sangre de la nariz. Y más cólera aún cuando tuve que dejar de correr toda la semana por el dolor de nariz y cabeza que me ocasionó el accidente.

Cuando Chino, mi cuñado se echó en la cama junto a su hija de 8 meses, ella se movió de tal manera que botó a su papá y se cayó al piso. Ella entró en ataque de risa. También es feliz cuando nos jala el pelo, la nariz y la boca. Es feliz en serio. Y eso que nunca ha visto a El Chavo ni a Los Tres Chiflados. Cuando éramos chicos, los shows de los payasos eran básicamente de golpearse y caerse y éramos felices también. Entonces, mi pregunta es: ¿las caídas y los golpes son graciosas por naturaleza? ¿Nacemos con una predisposición a reírnos de la gente cuando la pasa mal? ¿QUÉ ESTÁ PASANDO?
A mí también me dan mucha risa las caídas. Y no lo puedo evitar. Cuando veo que a alguien le pasa algo así, lo primero que hago es asegurarme de que esté bien. Después me río. Trato de no sonar burlona. En verdad no quiero burlarme, solo me da risa y no puedo aguantarla. Entonces, luego de ayudar a la persona, me río un poco. Si el sujeto está molesto, me río a escondidas. Si él también se ríe, me río con él. PERO NUNCA ME BURLO. ¡Es malo! A mí no me gusta que se burlen de mí, por eso no me burlo de los demás.
La cosa es que no sé qué punto tiene todo esto, asumo que es esta pregunta científica de si las caídas son graciosas por naturaleza o no... no sé, estoy confundida. Y molesta con la chica que se burló de mí. Porque está bien reírse, no? ¿Pero burlarse? Maldad. Qué sé yo.

Chau. Disfruten el video con risas sanas.

1.10.12

Cuando era grande

Cuando era chica, me sentía en una especie de “The Truman Show”. Tenía este temor a ser observada todo el tiempo. A veces cuando entraba al baño, me fijaba detrás del lavatorio para ver si había cámaras escondidas. Otras veces, conversaba con mis espectadores, bailaba, cantaba para ellos (obvio, antes de entrar a la ducha, no crean que hacía un show triple X). Finalmente apareció la mencionada película, Ed TV y los reality shows tipo Gran Hermano y me desbarataron el mito. Imposible que yo fuera la elegida y nadie me había pedido mi autorización para grabarme las 24 horas del día, así que me olvidé de las cámaras y seguí bañándome tranquila.
De chica también tenía la sensación de que la vida era como un cuento, una novela o una película. Antes de que empiece la novela, todo va bien. Llegan los espectadores y todo se va al diablo. La mamá se muere, la chica se enamora del chico, la mala se mete en el medio, alguien pierde la memoria, se pierden los hijos, se pierde la chica, aparecen los hijos y la chica, la mala se queda vegetal y el chico y la chica finalmente son felices. Pero siempre hay, si no un final feliz, sí un final en el que las cosas se resuelven de alguna manera y la incertidumbre desaparece. Se van los espectadores y los personajes siguen sus vidas más allá del libro, la tele o la pantalla de cine.
La diferencia de mi sensación de vivir constantemente grabada por cámaras escondidas y la que vivimos en una historia, es que la segunda nunca desapareció. Pero ahora que soy “grande” es diferente. En vez de pensar que vivo en la historia, quiero vivir en ella. Quiero que se solucionen las cosas. Quiero que los malos se queden vegetales (mentira, en verdad quiero que los “malos” se vuelvan “buenos”); que todos nos llevemos bien, que no pasemos las 350 partes de CO2 por partícula de oxígeno en el aire (que no pasemos las 300, las 200!); que no me falte plata a mediados de mes; que a mi mamá no le duela la barriga; poder comer rolls sin vomitarlos; que el SUTEP y el MINEDU sean aliados y no enemigos; que Susana Villarán logre la reforma del transporte público; que vuelvan el oso, el tigre y los demás y Nopo y Gonta; que se vayan Beto y Carlín (entre otros); que Alditus no odie al 99.9% de peruanos; que nadie odie a los peruanos; que Perú vaya al mundial; que el MOVADEF no sea sonso; que________________________________ (COLOCA TU FINAL FELIZ EN LA LÍNEA).
¿Qué pasaría si cerráramos el libro justo ahora? No sería un final tan chévere, ¿no?  ¿Alguna vez has leído un libro/visto una película o novela que te mortifique? El otro día yo vi una. “Salvajes” de Oliver Stone. Estuve mortificada toda la película porque sentía que nadie estaba tomando las decisiones adecuadas para vivir tranquilo. No voy a decir si la película tiene un final feliz o no, pero siento que, si leyera el libro de la vida o viera la película, estaría mortificada página a página.
Así que bueno, por ratos me provoca que acabe la película pero con final feliz, porque estoy mortificada. Somos como Caperucita, tomando el camino fácil  y encontrándonos con el lobo. Y bueno, normal si el lobo termina comiéndose a la persona que decidió ir por el camino corto  a pesar de las advertencias, pero cuando se come a la abuelita, que nada tuvo que ver con la elección, es otro cantar. 

6.7.12

Feliz día, maestros

Hoy es el día del maestro. Usualmente, no me gusta celebrar "los días" (día del padre, de la madre, del niño, del amigo, etc.) por sentirlos demasiado comercialones. Pero considero que hay dos o tres fechas que sirven -o deberían servir- para hacernos recordar y reflexionar sobre lo que supone para muchos ser aquello que se celebra. Uno de estos días es el del maestro.
He conocido de cerca la labor del maestro. He visto su sacrificio, su dedicación. He conocido a profesores de escuela privada y estatal, urbana y rural. He conocido a profesores bueno y malos, mejores y peores. A profesores nuevos y antiguos y a los que se renuevan día a día. He tenido y sigo teniendo maestros, he sido y quiero seguir siendo maestra.
Hoy sí es un día especial porque celebramos a esos miles de personas en cuyas manos está puesto el futuro de nuestros hijos y nuestro propio futuro. Celebramos al que va al colegio en su carro, en micro y a pie. Al estricto, al relajado y al volado. Al que devuelve los exámenes al día siguiente y al que se demora un poco más. Al que enseña en más de un lugar porque un solo trabajo paga poco. Al que es maestro y padre de sus alumnos. Al que se aprende rápido los nombres de sus estudiantes y al que se demora un poco. Al que sonríe y al que no. Al que sermonea. Al chistoso. Al odioso. Al que, desde lejos, se conoce cada historia de los alumnos. Al de colegio, al de universidad, al jefe de práctica, al asistente de cátedra. Al licenciado, al bachiller, al empírico: al que tiene vocación. A todos los maestros que son maestros. A todos los maestros que en verdad EDUCAN. A los que no necesitan de un aula para enseñar y formar.
A todos ellos: GRACIAS.
Y, como ningún maestro podría serlo si no tuviera a quién enseñar, gracias también a nuestra razón de ser: los alumnos. Porque son ellos quienes nos hacen dormir tarde y levantarnos al amanecer con toda la energía; nos hacen llevar nuestra creatividad a límites que nunca imaginamos; nos hacen querer ser mejores personas todos los días; nos sacan sonrisas con sus ocurrencias incluso si estamos teniendo un mal día. Los odiamos y los amamos en cinco minutos. Sin ellos (obviamente) no podríamos tener el orgullo de decir "soy maestro". Así que GRACIAS a ustedes también.

Y ¡feliz día del maestro! ¡Hoy el negocio de manzanas la rompe!