30.11.11

No soy una experta, pero...

No estoy a favor ni en contra de la minería. Creo que estar en contra de la minería en serio tendría que suponer dejar casi todas las cosas a las que estamos acostumbrados porque, de alguna u otra manera, implican a la minería en su cadena productiva. Si estás realmente en contra de la minería, probablemente vas a tener que irte a vivir lejos, tal vez con alguna comunidad indígena no contactada, y no vivir de la minería en absoluto. Y no hablo solo de la parte directa y netamente económica (no me voy a meter en eso, no cabe duda que, hablando en términos económicos la minería aporta brutalmente a la caja) sino en general: la minería tiene o tuvo que ver con todo o casi todo lo que tenemos.
Yo no estoy a favor ni en contra de la minería, pero estoy total y absolutamente en contra de la violencia, de la prepotencia, del "qué me importa". Estoy en contra del que cree que tiene toda la libertad para hacer algo y que nadie debe o nadie debería oponerse. Estoy en contra del que piensa que sus acciones no tienen ninguna repercusión en su entorno ni hoy, ni mañana ni de acá a cien años. Y estoy en contra de que se tenga que llegar a la violencia para probar un punto o para ser escuchado.
Pero sobre todo estoy en contra de que alguien pueda siquiera pensar que sabe lo que el otro quiere y necesita. Me opongo totalmente a que venga un "grande" y diga que puede reemplazar dos lagunas (por chicas que sean) por no sé cuántos reservorios de no sé cuánta capacidad. No soy la gran ecóloga, geóloga, minera ni nada por el estilo, pero asumo que la flora y fauna que supone una laguna no puede ser reemplazada ni con mil reservorios infinitos. Digo, no más.
Me opongo a la minería en esos términos. A la formal que amedrenta y a la informal que contamina miles de veces más en su extracción diaria (no en "accidentes"). Pero también me opongo a la persona que bota su basura a la calle, o a la que quema su basura. Me opongo también al idiota que no arregla su carro, que hace meses está botando humo negro por el tubo de escape. Me opongo a la gente que usa bolsas plásticas, que se compra botellas de agua en vez de reusar las que ya tiene, que vive en un consumismo ridículo e irracional sin pensar en su impacto.
Alguna vez escuché que un niño estadounidense a los dos o tres años de vida ya contaminó lo mismo que una persona de algún país pobre de África. Parafraseo y tal vez exagero, pero decía los pañales que usa un niño de un país desarrollado ya significan una cantidad gigante de basura, y eso es en un año de vida, un niño pequeño que todavía no compra, usa y bota.
Al final, todos somos una mierda. Todos la estamos cagando. Si queremos estar en contra de la minería, perfecto, estemos, pero seamos coherentes. Si nos llena de cólera que una empresa grande y tal vez con más poder que el mismo Presidente haga lo que le da la gana con nuestro país (ecológica y socialmente hablando), no caigamos en lo mismo: respetemos también, respetemos a nuestra tierra, que ya bastante golpeadita está.
Y tú, amigo, amiga que no crees en Dios pero le pides a Papá Noel que este año encuentren yacimientos mineros en Miraflores, San Isidro y demás distritos "pitucoides" de Lima, ponte una mano al pecho y dime: ¿cuántas veces en tu vida has jugado carnavales?

No soy una experta. Yo solo digo.

28.11.11

La radio de cuando éramos chicas

Cuando éramos chicas, nos pasábamos horas escuchando radio. Me acuerdo perfecto de la emoción que sentíamos cuando venía una canción nueva, esperando que fuera esa que queríamos escuchar desde la mañana. Y cuando llegaba... ¿te acuerdas qué feliz te ponías?

Hoy salí de mi casa como a las 6:45 de la mañana. Ya estaba todo claro, pero hacía un poco de frío. Prendí el Ipod y, la primera canción que sonó fue esta. Debo decir que el Punk in drublic es uno de mis discos preferidos de todos los tiempos y de todos los géneros musicales (escucho música bien variada). A esta canción le siguieron varias de esas "perfectas". Se notaba que iba a salir el sol y parecía que el Ipod también se hubiera dado cuenta de eso, porque me puso canciones recontra soleadas. Lo amé. Dos veces tuve que esconder mi cabeza entre las manos para llorar un poquito de emoción (¿entiendes? sonreí mucho, casi con lágrimas, roche en público, esconder manos). Después creo que me quedé dormida o algo por el estilo.

En la tarde Chicho y yo fuimos a comprar las entradas para Calle 13. Han venido un montón de veces y es la primera que voy a poder ir a su concierto. No me había dado cuenta de que era este sábado, pensé que faltaba más para diciembre. La cuestión es que yo estaba muy contenta y me puse más contenta aún cuando me enteré de que ya se acabaron. No es que me haya puesto contenta por la desgracia ajena, sino que me puso feliz saber que no esperé más para comprarla, porque me hubiera quedado sin nada y eso hubiera sido trágico.

Regresando del cine con Chicho (vimos una peli que se llama The Resident, o algo así, no pasa nada), y no sé por qué se me antojó escuchar Last Friday Night, de Katy Perry (no, en verdad sí sé por qué, me encanta) y pensé que en Planeta la estarían pasando, pero no. En lugar de eso escuché una canción para la cual ni me molestaré en hacer el vínculo porque no me gusta: Umbrella (¿o "Under my umbrella"? no sé). Qué decepción. Fue ahí cuando me acordé de cuando éramos chicas y esperábamos la canción que queríamos en la radio o en Uranio 15, porque no había Internet. Y siempre la pasaban. Y, si no la pasaban, qué pena, pues. Mañana. Me acordé de esa sensación de incertidumbre entre canción y canción, o de esa emoción al escuchar los primeros acordes del tema que querías oír. Cambié la canción de Rihanna e hice tiempo hasta que terminara. Cuando volví a cambiar, justo había acabado y escuché la voz de un locutor diciendo que en la página web de la radio tenían todas las canciones de Katy Perry. Empecé a gritar (un poco, sí) porque sabía que tenía que venir mi canción. Y... plin plin plin ES! ¿O no es? PERO TIENE QUE SER UNA DE ELLA. Y sí, al final me tuve que contentar con Fireworks, que no era la que esperaba pero se acercó. Igual pude acordarme de esa mezcla de sensaciones de cuando éramos chicas.