Subo a la combi.
Un olor casi vulgar a talco la invade.
Me paso a otro lado, más cerca de la ventana. Quiero respirar.
Me bajo de la combi, estoy más ronca que ayer.
Me encuentro con gente, doy ideas.
Los veo a ellos, ya no tengo náuseas.
Voy a mi casa.
El Photoshop que me vendieron está malo.
Voy a una reunión, me dejan plantada.
Regreso a la universidad, rompo la dieta.
Y ahora lo tengo que escuchar a él poniéndose denso.
Escribo y mi lapicero falla.
No te soporto, me voy al baño.
A tí tampoco te soporto.
28.10.09
18.10.09
Papapa Rómulo
Hoy estaba escuchando a Beethoven y me acordé del abuelo. Hace uno o dos días también pensé en él y me di cuenta de que no lo recuerdo tan bien como pensaba. Así que hoy hice un ejercicio de memoria y traté de unir todos los recuerdos que tengo de él.
Él me enseñó qué es un año luz.
Me enseñó que las mujeres caminan por la parte de adentro de la vereda.
Con él veía McGiver, Dr. Quinn, la mujer que cura, Los Magníficos y El Renegado.
Tenía las manos bonitas y bien cuidadas.
Era daltónico.
Usaba Bruit, pero ya no me acuerdo de su olor.
A veces se sentaba en la sala, en la oscuridad y solo se quedaba ahí por horas.
Otras, se sentaba en la salita de tele y escuchaba música clásica.
Le gustaba la sal, pero mi abuela no le dejaba echarse mucha.
Tenía un marcapasos.
Le gustaba hacer bromas.
Cuando bajaba por la escalera, nos jalaba el pelo y se escondía.
Siempre tenía chocolates para invitar.
Estoy tratando de acordarme de su risa, pero no puedo.
Me acuerdo de su voz, pero no sé cómo definirla.
Era una buena persona.
Era una buena persona.
Un día estaba en su cama, mi abuela sentada a los pies, de espaldas a él. Leían el periódico. Ella dice que escuchó un hipo o una respiración fuerte. Volteó y ya se había muerto.
Era buena persona, el abuelo.
Él me enseñó qué es un año luz.
Me enseñó que las mujeres caminan por la parte de adentro de la vereda.
Con él veía McGiver, Dr. Quinn, la mujer que cura, Los Magníficos y El Renegado.
Tenía las manos bonitas y bien cuidadas.
Era daltónico.
Usaba Bruit, pero ya no me acuerdo de su olor.
A veces se sentaba en la sala, en la oscuridad y solo se quedaba ahí por horas.
Otras, se sentaba en la salita de tele y escuchaba música clásica.
Le gustaba la sal, pero mi abuela no le dejaba echarse mucha.
Tenía un marcapasos.
Le gustaba hacer bromas.
Cuando bajaba por la escalera, nos jalaba el pelo y se escondía.
Siempre tenía chocolates para invitar.
Estoy tratando de acordarme de su risa, pero no puedo.
Me acuerdo de su voz, pero no sé cómo definirla.
Era una buena persona.
Era una buena persona.
Un día estaba en su cama, mi abuela sentada a los pies, de espaldas a él. Leían el periódico. Ella dice que escuchó un hipo o una respiración fuerte. Volteó y ya se había muerto.
Era buena persona, el abuelo.
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