23.2.10

Si yo fuera pajarito

Si yo fuera pajarito me divertiría tanto...
De hecho jugaría a nadar en las acequias. No sé cómo, pero nadaría. Metería mis patitas y a nadar. Que me lleve la corriente.
También me pararía en las ramas de los árboles y esperaría a que pasara alguien para cagarle encima. Es que la gente odia que los pajaritos les caguen encima.
Me metería en las cocinas y picotearía la fruta.
Volaría gran parte del día. Para ver. Qué rico, volar.
Uy, escucharía conversaciones ajenas. Es que me encanta y ahí nadie se daría cuenta.
¿Sabes qué mas haría? Me pararía en los techos de los carros y que me lleven. Saco las garras y me mantengo ahí durante todo el camino. Sería paja.
Si yo fuera pajarito, me acercaría a la gente. Y sería feliz bañándome en la misma agua que después voy a tomar.
Cagando mientras como.
Sería feliz de salir volando cuando me provoca.
Todos los días sería como retar a la muerte: esperaría a que el carro estuviera a cinco centímetros para volar. FULL ADRENALINA.
Pucha, si yo fuera pajarito sería bien paja un pajarito.

7.2.10

Los marcianos y los aliens

¿Te has dado cuenta de qué simple era todo antes? De hecho que te has dado cuenta.
Un ejemplo: la vida extraterrestre. Antes era simple. Los extraterrestres eran verdes, tenían antenas (tenían, ¿no?) y eran marcianos. Sencillo. No se te ocurría que podían venir de otra galaxia, ¡ni siquiera de otro planeta de nuestro sistema solar! Eran marcianos y verdes. Punto.
Ni E.T. ni Star Wars lo lograron: nos quedamos acá, en la Vía Láctea, con el planeta vecino. No hablábamos de aliens. Hablábamos de MARCIANOS y de naves espaciales.
Después las cosas se hicieron más complicadas. Empezamos a reducir espacios, a hacer todo más pequeño y a ampliar nuestros horizontes. Así que los marcianos nos quedaron chicos y tuvimos que salir del sistema solar y de la galaxia y los marcianos pasaron a la historia. Ahora tenemos a los aliens, que no son verdes ni tienen antenas. Tampoco vienen en son de paz. Tienen unos ojos enormes y unos brazos y piernas largos y delgados. Viajan en ovnis, no hablan nuestro idioma, son mucho más desarrollados que nosotros.
Marciano ya no juega. Marciano de fruta, no más.