¿Es que Radio Ritmo Romántica (RRR) hizo un estudio demográfico sobre qué tipo de música escuchan las secretarias? ¿Por qué hay un programa dedicado especialmente a ellas? ¿Son, acaso ellas las que más escuchan dicha estación radial?
Pienso que sí, de otra forma, no habría un programa llamado la hora de la secretaria o algo así, ¿no?
Pero los microbuseros también escuchan RRR. O La Mega, o Panamericana con todo. ¿Por qué esas radios no dedican una hora de su programación al chofer de micro? ¡Las secretarias hasta tienen su día!!! Propongo el día del conductor de combi. Es que a ellos nadie los quiere como a las secretarias. Ellos no tienen las uñas largas y rojas ni tipean 900 palabras por minuto. Sí, se que me estoy metiendo con el prototipo de secretarias y esto es un error porque estoy totalizando y eso es pecar de ignorante, pero no me importa. Estas son solo ideas que se me vienen a la mente en una inútil hora de camino.
Tal vez debería volver a leer en la combi. Es que me mareo, y mis reflexiones terminan distrayéndome.
Exijo una explicación (como diría Condorito, en esos chistes que no terminaban en plop. ¡Ay, cómo me gustaban!).
PD. si cerda, todo esto es por ti.
30.10.06
28.10.06
26.10.06
25.10.06
El maravilloso trigo atómico
¿Alguno de ustedes se ha dado cuenta que, cuando de trigo atómico y arroz inflado se trata, siempre preferimos las piezas con azuquitar?
Si todos los consumidores los prefieren, ¿por qué la mayoría de trigos atómicos y arroces inflados son simples, sin el glaseado?
¿Será porque si todos vinieran así, perderían el encanto?
Tal vez tú, avispado lector, puedes concluir con una buena respuesta a mi interrogante.
Si todos los consumidores los prefieren, ¿por qué la mayoría de trigos atómicos y arroces inflados son simples, sin el glaseado?
¿Será porque si todos vinieran así, perderían el encanto?
Tal vez tú, avispado lector, puedes concluir con una buena respuesta a mi interrogante.
24.10.06
Cuento
Un día, los sentimientos, las pasiones y todas esas cosas abstractas decidieron jugar a las escondidas. Nadie quería contar, y después de mucho discutir, la Locura se ofreció. Los demás que jugaban dudaban si dejar que la locura cuente, pero en vista de que nadie mas quería hacerlo, le dijeron que cuente.
Así empezó la Locura a contar, con su desordenada cuenta
-Uno, siete, cuarenta y ocho, noventa, tres, cinco, veinte...
Los sentimientos, pasiones y todas esas cosas abstractas empezaron a esconderse. Todos ya tenían escondite, menos el amor. No encontraba un sitio apropiado para meterse y ya faltaba poco para que la loca cuenta de la Locura termine.
-Ochenta y tres, trenta y cuatro, nueve, setenta y uno, cien!
Rápido, el Amor se metió entre unas matas de zarzas que vio por ahí, rogando que la locura no lo haya visto.
La Locura empezó a buscar (no había visto al amor) y quien primero encontró fue a la Pereza. Estaba ahí no más, la Pereza, no se había tomado el trabajo ni de buscar un escondite.
Poco a poco fue la Locura descubriendo a cada uno de los sentimientos, pasiones y todas esas cosas abstractas que jugaban a las escondidas. Pero le faltaba el Amor.
Pasó mucho rato y los amigos ya se habían aburrido del juego, ya no tenía sentido.
-¡Amor, ya sal! ¡Ya terminó el juego! ¡Ganaste! -gritaban todos, pero el Amor no aparecía.
Y es que el amor es difícil de encontrar.
La Envidia, que sabía dónde estaba el Amor, fue donde la Locura y le dijo:
-Está ahi, entre esas matas.
Inmediatamente, la Locura fue a buscarlo y a sacarlo de ahí, pero el Amor se rehúsaba, le daba miedo salir, prefería quedarse en su escondite.
La Locura metió un brazo por las matas y trató de jalar al Amor, pero no podía, el Amor se empeñaba en quedarse ahí donde estaba. Es que al amor no hay que obligarlo ni forzarlo.
Empecinada en sacar al Amor para por fin terminar con el juego, la Locura empezó a jalarlo con más fuerza. En el forcejeo, el Amor se rasguñó los ojos y quedó ciego.
Se creó un profundo silencio entre todos los amigos, que duró varios minutos, hasta que la Locura lo rompió.
-Yo he sido la culpable, yo voy a poner la solución. De ahora en adelante, yo seré los ojos del Amor.
Por eso, desde ese día, el amor es ciego y la locura, sus ojos.
PD: Ismael Serrano contó esta historia en su concierto de hoy, 24 de octubre de 2006. Claro que él lo cuenta mucho mejor que yo, pero se hace lo que se puede.
Así empezó la Locura a contar, con su desordenada cuenta
-Uno, siete, cuarenta y ocho, noventa, tres, cinco, veinte...
Los sentimientos, pasiones y todas esas cosas abstractas empezaron a esconderse. Todos ya tenían escondite, menos el amor. No encontraba un sitio apropiado para meterse y ya faltaba poco para que la loca cuenta de la Locura termine.
-Ochenta y tres, trenta y cuatro, nueve, setenta y uno, cien!
Rápido, el Amor se metió entre unas matas de zarzas que vio por ahí, rogando que la locura no lo haya visto.
La Locura empezó a buscar (no había visto al amor) y quien primero encontró fue a la Pereza. Estaba ahí no más, la Pereza, no se había tomado el trabajo ni de buscar un escondite.
Poco a poco fue la Locura descubriendo a cada uno de los sentimientos, pasiones y todas esas cosas abstractas que jugaban a las escondidas. Pero le faltaba el Amor.
Pasó mucho rato y los amigos ya se habían aburrido del juego, ya no tenía sentido.
-¡Amor, ya sal! ¡Ya terminó el juego! ¡Ganaste! -gritaban todos, pero el Amor no aparecía.
Y es que el amor es difícil de encontrar.
La Envidia, que sabía dónde estaba el Amor, fue donde la Locura y le dijo:
-Está ahi, entre esas matas.
Inmediatamente, la Locura fue a buscarlo y a sacarlo de ahí, pero el Amor se rehúsaba, le daba miedo salir, prefería quedarse en su escondite.
La Locura metió un brazo por las matas y trató de jalar al Amor, pero no podía, el Amor se empeñaba en quedarse ahí donde estaba. Es que al amor no hay que obligarlo ni forzarlo.
Empecinada en sacar al Amor para por fin terminar con el juego, la Locura empezó a jalarlo con más fuerza. En el forcejeo, el Amor se rasguñó los ojos y quedó ciego.
Se creó un profundo silencio entre todos los amigos, que duró varios minutos, hasta que la Locura lo rompió.
-Yo he sido la culpable, yo voy a poner la solución. De ahora en adelante, yo seré los ojos del Amor.
Por eso, desde ese día, el amor es ciego y la locura, sus ojos.
PD: Ismael Serrano contó esta historia en su concierto de hoy, 24 de octubre de 2006. Claro que él lo cuenta mucho mejor que yo, pero se hace lo que se puede.
Sol
7:22 am. Abrí los ojos y un sol radiante inundaba mi cuarto.
"Ahora todas las chicas estrenarán sus ropitas de avance de temporada" pensé. No estaba equivocada. En el camino a la universidad y dentro de ella vi personas que pensaron que el verano ya estaba aquí y lucían sandalias, faldas y shorts.
¡No se confíen!!! El clima es engañoso, y nadie quiere estar enfermo para halloween...
"Ahora todas las chicas estrenarán sus ropitas de avance de temporada" pensé. No estaba equivocada. En el camino a la universidad y dentro de ella vi personas que pensaron que el verano ya estaba aquí y lucían sandalias, faldas y shorts.
¡No se confíen!!! El clima es engañoso, y nadie quiere estar enfermo para halloween...
20.10.06
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